de picar.
1997 ÉVORA, TONY, Orígenes de la música cubana.Los amores de las cuerdas y el tambor [Cuba] [ Madrid, Alianza, 1997] Música: Siglos después se escucharía el repicar de las castañuelas que ya habían
empezado a ser acompañamiento obligado de las danzas andaluzas y que hoy se encuentran en sevillanas y fandangos.
Tres enormes tambores uni-membranófonos —llamados tumbas— que se tocan con ambas manos y un katá o tronco duro colocado horizontalmente donde se
repica con palos que suelen iniciar el número, forman el conjunto percutivo, completado con una tambora de dos parches que se usa en el baile denominado masón (según
Ortiz derivado de maison, imitación de lo que el esclavo veía bailar en la casa de su amo francés en Haití). El músico se cuelga la tambora
porque la altanería y el desprecio eran tan extranjeros en aquella casa siempre contenta donde los ensayos rutinarios de la Orquesta Ramírez se convertían en
veladas líricas y terminaban en fiestas danzantes, duetos y coros de voces, un minué y un fado, un tango apache, una habanera, tu tía Leopoldina que ansiaba ser la
Petroccelli repicando sus castañuelas, las parejas que se empujaban unas a otras en lo estrecho de las estancias hasta que en sus giros y rondas se tomaban la
mediacalle, todo para que ahora, en esa misma casa, viniera a entonar su más triste melodía la calamidad.